lunes, 7 de junio de 2010

DE VERDADES Y DERECHOS...

DE "VERDADES" Y DERECHOS...

En esta, mi primer entrada en este blog, disertaré respecto de los problemas "ius-filosóficos" que encierra el debate sobre de la apropiación de niños llevada acabo durante "El Proceso", el derecho a la identidad, la búsqueda de la verdad jurídica y el derecho a la intimidad: primero, para luego hablar del caso paradigmático por estos tiempos, estoy hablando del proceso judicial que busca conocer la "realidad biológica" de los hijos de la Sra. Ernestina Herrera de Noble.
Difícil es llegar a plantearnos cuales son las implicancias de lo que pedimos, cada vez que reclamamos una actitud del Estado, ya fuera judicial o legislativa, ante un caso concreto. Es que el caso en concreto, por lo general, o divide aguas tajantemente o peor aún, alinea a toda la sociedad detrás de un mismo reclamo, pero es probable, que de reflexionar y plantearse las implicancias de aquél reclamo, seguramente no sería tal la adhesión al mismo.
En este caso, las posiciones, parecen ser dos. La primera, la que entiende que debe primar el interés superior de la sociedad por alcanzar la verdad jurídica y condenar a quien resultare culpable de un delito; y la segunda, la que entiende que no puede avasallarse el derecho a la intimidad en pos de la obtención de la denominada "verdad-jurídica". La postura que adopta cada argentino, sin embargo, suele estar más ligada a la posición que tenga tomada respecto de la guerra Clarin-Gobierno, que a cuestiones mucho más profundas, importantes e interesantes, en términos político-jurídicos.
Lo cierto es que mucho se ha debatido entre los pensadores del Derecho Penal, respecto, tal fuera el caso de una violación, de si se puede, por ejemplo, extraer sangre a un imputado, a fin de cotejarlo con un registro de ADN existente para saber si corresponde al del violador, y aún en estos casos hay quienes sostienen, que aquello sería violatorio del artículo 18 de la Constitución Nacional, ya que nadie está obligado a declarar en su contra y brindar con el propio cuerpo, elementos para la inculpación. Esto es entendido por muchos penalistas, como una forma de declaración en contra de uno mismo, debo decir, postura a la que adhiero. ¿Que decir entonces, de aquél que fue víctima de un delito y se encuentra luego, en situación de tener que brindar, con su cuerpo, elementos para el esclarecimiento del mismo? Si es incluso debatible que el imputado, tenga que brindarlos ¿Como exigirle a la víctima que los brinde en pos de la obtención de la "verdad-jurídica"? No faltará quien agregue, la relevancia social que tienen los casos de apropiación de menores y supresión de identidad durante la última dictadura militar. Otro adunará que una cosa son los derechos del imputado y su potestad de no autoincriminarse y otra muy diferente, es la situación de la víctima, cuyo aporte a la justicia no hará más que acercar la investigación al esclarecimiento del caso en cuestión (convirtiendo a la víctima en un objeto de estudio judicial).
Aceptar que el Estado puede avasallar la intimidad de las personas en virtud del esclarecimiento de un hecho, incluso, de uno en curso (el delito de supresión de identidad es un delito continuado siempre que la identidad siga siendo suprimida) es delinear un sistema social en el que, en nombre de "la voluntad del pueblo" podría violarse cualquier derecho personalísimo. Como amante de la filosofía recomiendo siempre, pensar todos los conflictos político-sociales, reduciéndolos a la cuestión meta-ética detrás de ellos. He aquí una breve, sintética y sobre todo MUY COLOQUIAL enunciación de los diferentes puntos de vista.
Aquél que entienda que "lo justo" es aquello que EL cree que es bueno o justo, entonces, se eregirá como dictador del bien y el mal y en su sociedad ideal, sería claramente el tirano gobernante. En este caso, el decidiría que hace con las personas que no quieran conocer su realidad biológica aún cuando hubiere un interés judicial de por medio
Aquél que entienda que lo "bueno" es aquello que desea la mayoría (es decir, bastaría con la mitad mas uno o si se quieren algún tipo de mayoría especial) entonces, creerá que si la mitad mas uno de las personas, sostiene que es bueno algo que él entiende que es malo, deberá decir, "yo sostengo lo malo". En este tipo de sociedad, claramente no habría ningún problema en extraerle sangre a quien fuera, por el motivo que fuera, siempre y cuando la mitad más uno, estuviera de acuerdo.
Estarán aquellos que crean que lo justo depende de la "naturaleza de las cosas", de Dios o de cualquier otra forma de entelequia. Fuere cual fuere ella, aquí tendremos el problema del método para alcanzar aquella entelequia que dictaría el bien y el mal o lo justo e injusto y seguramente la sociedad se encontraría regida por aquél que pudiera hacerle creer al resto que ÈL es el que puede acceder a dicho conocimiento de la justicia inmaterial. Sería este sujeto, un Tirano o Iluminado, quien nos diría que hacer en casos como estos, o en caso de no imponerse nadie, habría casi tantas posturas respecto de lo justo e injusto, como personas, que además no podrían menos que sostener que el resto están equivocados, lo que nos dejaría sin posibilidad de discutir si quiera sobre estos temas.
Finalmente, tendremos aquellos que crean que lo "justo" o lo "bueno" será aquello que brindará mayor felicidad al mayor número. Suponiendo que pudiéramos medir la felicidad como la liberación de endorfinas, podríamos saber DE HECHO, qué brinda mayor felicidad y en base a ello dictar las leyes. Claro, hasta aquí, esto suena muy parecido a lo dicho respecto de la voluntad de la mayoría, sin embargo, quienes sostienen esta postura, suelen establecer reglas de resguardo de la persona humana. Esto suele llamarse en términos meta-éticos, "utilitarismo de reglas" y entre esas reglas, suelen contarse las libertades individuales y los derechos personalísimos, como el derecho a la identidad y el derecho a la intimidad. Dado que se alega desde el utilitarismo, que de violarse estos derechos, se causaría tanto dolor que la felicidad del mayor número no sería suficiente para justificar dicho avasallamiento. Este es, entiendo yo, el modelo meta-ético sobre el cual debería apoyarse un sistema jurídico en una democracia liberal del sigo XXI, entendiendo que el desarrollo de la persona humana y los avances en términos del respeto por el prójimo y su intimidad no deberían verse amenazados en la primera de cambio que la coyuntura social así lo requiriera.
¿Ahora, que hacer en el caso en concreto? Como evitar subirme al caballo de la "verdad". Para una persona, como mínimo progresista que soy (debo decir que me encuentro más cerca del anarquismo de Kropotkin que de Altamira) es ineludible el deseo de ver, de comprobarse que sus hijos hubieren sido ilegalmente apropiados, caer a alguien poderoso que nada me simpatiza y a quien podría responsabilizarse de, por lo menos, haber contribuido desde la tergiverzación y el ocultamiento, a mantener el statu quo, los poderes establecidos y así enriquecerse en una sociedad con pobres cada días más pobres y ricos, como ella, cada día más ricos. Más aún porque esa "caída" expondría de forma inocultable, las relaciones más que cercanas del Grupo Clarín con el gobierno de facto, llevando a niveles inimaginables la ¿"Fantasía"? sobre los negociados, extorsiones, presiones y acuerdos que habrán existido entre estos.
Pues, la única forma que encuentro, es la antes dicha, no deseo una sociedad en la que el Estado este en condiciones de avasallar los derechos de las personas y mucho menos, de terceros, en nombre del interés superior de la sociedad o en pos de la persecución del delito (si es que no quieren decir lo mismo) ya que sus implicancias, a largo plazo, podrían derivar en un retroceso en el desarrollo de la sociedad en términos de respeto a la diferencia, a las minorías, al individuo y al disidente. Si esta señora, a través del Grupo de multimedios que maneja abogó, siempre subrepticiamente, por ello, YO NO VOY A SER IGUAL.
Por último me queda decir, que me asusta, como aquellos grupos de pensamiento que postulan enunciados políticos similares a los por mi sostenidos, salen a la caza de "fachos" arremetiendo contra toda garantía constitucional, derechos individuales de sus perseguidos y cualquier otra cosa que pudiera estorbarles en su cometido.-

Diego Rébora.

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