Lo siguiente fue escrito en caliente, en forma verborrágica, desde el celular y en un avión, pido perdón por algún error de ortografía y/o por su simple redacción.
Increíble son las cosas que pueden leerse en un periódico conservador Madrilista, el ABC, respecto de la decisión democrática de la legislatura catalana de prohibir las corridas de toros EN SU TERRITORIO, el Catalán.
Vale decir, que existe un problema de fondo, los catalanes en gran medida no se sienten españoles y existe una fuerte movida independentista, respecto de la cual Madrid no tiene la mejor consideración, lo que de ninguna manera puede llevar al periódico ABC a públicar cosas como "Diabólico atentado contra la libertad" z en taá - o a hablar de "zoofilia nacionalista encubierta" - fueron los nacionalistas catalanes quienes impulsaron la medida - o llamar a quienes la sostienen lisa y llanamente "progres de mierda". Claro está que sí estos son los calificativos utilizados, no puede esperarse mucho de los argumentos en favor de las corridas de toros.
La mismísima editorial del diario, en segunda página del mismo y a página completa, no hace más que sostener que de está forma se "mata al toro", no al animal, sí no al lenguaje y la identidad cultural que este representa para el español, reivindicando en cada párrafo que esto es lo que hace grande al toro, lo que lo dignifica y que la prohibición no hace más que dañarlo, atacándolo su allí en su dignidad - mejor estacarlo hasta la muerte - en nombre de sus "dudosos derechos".
Luego podemos encontrar una entrevista a Curro Romero, una leyenda de la tauromaquia y académico en bellas artes, quién sostiene que se trata de un atentado a la libertad. Que la tauromaquia se trata de un arte, en la que el torero también expone su vida y que tiene que ver con la sensibilidad del ser humano, el poder de apreciación de la tauromaquia, alegando que aquellos que han tomado está medida, claramente carecen de ella.
Como sí todo ello fuera poco, uno se encuentra con un tal Antonio Burgos, quién firma una escueta nota de opinión en la que en no más de 40 líneas en un recuadro, dice que está medida se trata tan sólo de progresistas olvidando el"prohibido prohibir " de mayo del 68, para luego llamarlos "progres de mierda" y asegurar que antes que las corridas de toros habría que prohibir al alemán que baja con calcetines negros y sandalías a la playa, a aquella "gorda de sandía y picadillo que te planta la sombrilla al lado y monta la cena de Baltasar sobre una mesa de campiplaya", "las zungas y el altavoz municipal que "está dando toda la mañana el puñetero coñazo del niño perdido" y por último sostener que debería prohibirse también el top less de la señora excedida en kilos o en años. Cito estas frases para que se entienda lo idiosincracia que este diario no oculta defender.
El único argumento serio de todo lo narrado, es el esbozado en otra columna de opinión firmado por Ignacio Camacho, quién sostiene que se trata de un atentado a la libertad, entendiendo que aquel que no gusta de las corridas de toros puede no ir, pero no debe prohibírsele a las personas que sí lo hace la posibilidad de disfrutar de las mismas. Está línea argumental es reproducida a su vez en una entrevista por una legisladora madrilista, llamada Teresa Cunillera, quién sostiene que sin estar a favor de las corridas de toros , estas no deberían prohibirse sí no que sí el pueblo catalán no las apoya, simplemente debería abstenerse de concurrir a las mismas. Está postura sin ser descabellada, sigue olvidado el eje central de una postura como la adoptada en Barcelona y alrededores: los derechos que se están protegiendo, no son los de los potenciales asistentes a dichos eventos, sí no lo de un animal asesinado en público, sólo para el deleite de un millar de personas.
En la taurimaquia, una vez más, el hombre olvida que no es más que una de las millones de especies que habitan este planeta; y en función de su ocio y esparcimiento, avala la crueldad explícita contra otro ser vivo, acudiendo en su defensa ante las críticas, a uno de aquellos argumentos que convierten en traidores a quienes no estén de acuerdo con él: "el sentir nacional".
Argentina tendrá muchas falencias, pero agradezco que nuestro sentir nacional nada tenga que ver con semejante atrocidad.
Para terminar, sólo me queda una pregunta... ¿Sí la afición disfrutara el sacrificio de una virgen cada viernes, habría que darle la "LIBERTAD" de acudir a ovacionar dicho espectáculo? Está pregunta retórica deja de manifiesto que aquí no se trata de dirigir las preferencias de una sociedad mediante la prohibición, sí no de reconocer y defender los derechos del protagonista más débil de está historia.
Sinceramente espero haberme topado con el periódico equivocado, aunque por lo que tengo entendido (escribo esto desde el avión de vuelta de España), la postura del mismo refleja el sentir de gran parte del pueblo español, o al menos Madrilísta, habiéndose presentado, por parte del PP recursos ante la asamblea nacional (equivalente a nuestra Corte Suprema ) para que se suspenda judicialmente la decisión tomada por Catalunya. Ojalá los juristas estén a la altura de las circunstancias.
Diego Rèbora.-
lunes, 2 de agosto de 2010
De toros, libertades y prohibiciones...
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